B4E Anuario 2016

Energía y Cambio Climático en América Latina.  .

www.EnergiaSur.com
No 152, diciembre 2016 – Anuario
CONTENIDOS

  • PRESENTACIÓN
  • ENERGÍA: PANORAMA GLOBAL
  • SUDAMÉRICA: ECONOMÍAS PETROLERAS EN APUROS
  • AUMENTAN LAS PRESIONES EXTRACTIVISTAS
  • UN AÑO DE DERRAMES PETROLEROS
  • AMÉRICA DEL NORTE
  • TRANSICIONES ENERGÉTICAS
  • CLIMA: A UN AÑO DEL ACUERDO DE PARÍS
  • EL CAMBIO CLIMÁTICO EN AMÉRICA LATINA

PRESENTACIÓN

Esta edición especial del B4E presenta los temas principales sobre Energía y Cambio Climático que atravesaron el año 2016 y fueron relevantes para el presente y el futuro latinoamericano. En esta revisión, seleccionamos los artículos que fueron publicados en nuestro sitio EnergiaSur e integraron los boletines mensuales del B4E.

La situación en general en la región mantiene las tendencias que se han apreciado en los últimos años: sobreexplotación de los recursos naturales para sostener el crecimiento económico, asociado a un aumento constante de los conflictos sociales por la apropiación de la naturaleza. Esta tendencia se ha visto incrementada particularmente en este año por la caída de los precios internacionales de las materias primas, lo que ha llevado a los gobiernos a profundizar la estrategia extractivista.

En este marco, este Anuario recoge los análisis que hemos realizado sobre el contexto internacional  en los temas de Energía y Cambio Climático que impactan en América Latina, la problemática de las economías petroleras de la región, la presión sobre los recursos hidrocarburíferos y los conflictos sociales, ofreciendo un panorama general del estado de situación de las políticas energéticas y climáticas de la región.

Pero también incorporamos aquellos artículos publicados este año, referidos a las estrategias de Transición que se han propuesto desde CLAES y otras organizaciones y movimientos sociales que alientan a transitar por otro camino: uno socialmente más justo y apropiado a los ciclos y recursos de la naturaleza.

Aprovechamos la oportunidad para agradecer a nuestros lectores por su constancia de tantos años y por los correos e información que nos hacen llegar. Confiamos en que en el 2017 podamos continuar construyendo una nueva conciencia que nos conduzca a una manera más armoniosa de convivir entre nosotros  y con la naturaleza.

ENERGÍA: PANORAMA GLOBAL

El año 2016 comenzó con un petróleo muy devaluado y pronósticos que preveían su continuación hasta 2017. Sin embargo, en medio de este panorama, desde CLAES afirmamos en las páginas de EnegiaSur que la era del petróleo barato había llegado a su fin. La sobreoferta determinada por un petróleo de esquisto estadounidense podía explicar esa coyuntura, pero es excesivamente costoso de extraer y en el mediano plazo esta situación es insostenible. Las empresas ya comenzaron a quebrar o tener serios problemas financieros (http://energiasur.com/adios-al-petroleo-barato).


Ya para fines de año la Agencia Internacional de la Energía reconocía que la crisis de las empresas energéticas estaba provocando una desinversión en el sector y se corre un serio riesgo de desabastecimiento de combustibles. Según su Prospectiva Energética Mundial, de 60 millones de barriles diarios (mbd) de petróleo convencional que se producían hace una década la oferta mundial caerá a 36 mbd en 2020; pero la demanda para ese entonces superará los 83 mbd (http://energiasur.com/energia-global-tiempos-dificiles).

SUDAMÉRICA: ECONOMÍAS PETROLERAS EN APUROS

La producción petrolera latinoamericana pareció haber alcanzado su pico en 2006 y desde entonces no ha parado de caer. Aún no se oyen debates sobre cómo llevar el declive ni en el ala derecha ni tampoco en las izquierdas de la región. El mantra parece ser cómo “reindustrializar el País” o cómo “volver a la senda del crecimiento”, dos imposibles según se desprende de un artículo de Aníbal Hernández  y colaboradores reproducido en EnergiaSur. Desde ese 2014, con la caída del precio, las empresas dejaron de explorar, de investigar y de proyectar mientras producían todo lo que podían para no perder competitividad (http://energiasur.com/pico-energetico-en-latinoamerica).

Las economías hidrocarburíferas de la región se tuvieron serios problemas este año. La alta dependencia de las exportaciones de crudo y gas de varios países sudamericanos dejó en evidencia la debilidad de sus estructuras productivas y las difíciles perspectivas que se ciernen sobre su futuro. CLAES analizó la particular situación de Bolivia, Ecuador y Venezuela donde los programas sociales y los planes de expansión económica corren serios riesgos de continuidad.


Pero también analizó lo que sucede a otras economías de la región que han basado sus estrategias de desarrollo de los últimos años en la exportación de materias primas. “Ayer fue el caucho, la banana o la plata. Hoy es el petróleo, el gas o la soja. Mañana será el litio, el shale gas o vaya a saber qué. Pero si la región no logra encontrar la bendición de su abundancia, trascendiendo la ilusión del desarrollo, seguirá cayendo por la espiral de la destrucción de su generosa naturaleza sin resolver los problemas sociales que la aquejan (http://energiasur.coM/economias-con-pies-de-petroleo).

Ante esta coyuntura los gobiernos Ecuador y Venezuela desarrollaron un gran esfuerzo diplomático para que la OPEP establezca recortes en la producción de petróleo de manera de elevar los precios del hidrocarburo. En la cumbre del Movimiento de Países No Alienados celebrada en la Isla Margarita (Venezuela, 14 al 18 de setiembre) los presidentes Nicolás Maduro y Rafael Correa lanzaron claros mensajes a sus colegas miembros de la OPEP para impulsar un consenso entre los productores petroleros para recortar la oferta (http://energiasur.com/ecuador-y-venezuela-por-recortes-en-la-opep).

AUMENTAN LAS PRESIONES EXTRACTIVISTAS


En Bolivia, la presión por ampliar la oferta petrolera llevó al gobierno a aumentar las zonas de exploración ingresando en tierras indígenas y áreas protegidas. En tan sólo siete años se incrementaron de 11 a 98 las áreas reservadas a YPFB. Esto ha elevado a 24 millones el número de hectáreas ocupadas, un tercio de la superficie total del país,  amenazando territorios indígenas y áreas protegidas. EnergiaSur publicó un análisis de Marco Gandarillas del CEDIB donde se analizan las consecuencias de esta política (http://energiasur.com/consolidacion-de-la-amazonia-petrolera).

Pero la situación más terrible en Bolivia se desató en el sector de minas, donde hubo un punto de inflexión dramático en las relaciones entre el gobierno y los mineros. En una manifestación que pareció irse completamente de control los cooperativistas mineros asesinaron a un ministro de la república mostrando las tensiones por la apropiación de los cada vez más escuálidos excedentes de un extractivismo con precios en caída. Eduardo Gudynas de CLAES analizó la situación (http://energiasur.com/guerras-extractivas-en-bolivia).

En Ecuador se aumentaron las reservas del Bloque 43 del ITT en el Parque Nacional Yasuní.  Como es sabido, la región del Yasuní es uno de los sitios con más alta biodiversidad del mundo, es una Reserva Mundial de Biósfera, y territorio de dos pueblos indígenas en aislamiento. Es además conocido el intento gubernamental de moratoria de la explotación petrolera a cambio de una contribución financiera en el marco de las negociaciones en cambio climático. En julio el gobierno anunció un aumento en el volumen de reservas del Bloque 43 pasando de 920 millones de barriles a 1.672 millones de barriles de petróleo en reservas. En el discurso de las autoridades ecuatorianas, los daños ambientales, la contaminación de los ríos y la degradación de los suelos representan oportunidades laborales para las comunidades y son beneficiosas para la economía de la zona (http://energiasur.com/nuevas-reservas-en-el-yasuni-mas-de-lo-mismo).

UN AÑO DE DERRAMES PETROLEROS


El año comenzó con muy malas noticias desde la Amazonia peruana. El 25 de enero y el 3 de febrero más de 3.000 barriles de petróleo se derramaban en los departamentos de Amazonas y Loreto por roturas en el Oleoducto Norperuano. Estos derrames afectaron los ríos, los cultivos, la fauna y la flora de una amplia zona, pero además dejaron sin agua, sin alimentos a decenas de comunidades y provocaron severas enfermedades entre sus habitantes. El Instituto Nacional de Defensa Civil, reconoció que más de 6.000 personas han sido afectadas por la crisis ambiental, aunque las organizaciones sociales en la zona llevan la cifra a 10.000, la mayoría indígenas.

Y todo hacía suponer que estos no serían los últimos accidentes. El propio ministro del Ambiente de Perú de aquel entonces, Manuel Pulgar Vidal, se encargó de alertar sobre la posibilidad de que ocurrieran nuevos derrames. Por nuestra parte, en CLAES realizamos una investigación sobre los antecedentes y relvamos 60 derrames petroleros en Perú desde el año 2000 (http://energiasur.com/cronologia-de-derrames-petroleros-en-peru). Y terminábamos nuestra reseña de los accidentes de enero y febrero diciendo: “De acuerdo a las estadísticas, tendremos otro derrame de petróleo en la selva peruana antes de que llegue el invierno” (http://energiasur.com/derrames-en-peru-cuando-el-accidente-es-una-certeza).

Y así fue: “El 24 de junio hubo otro derrame de petróleo en la selva peruana –en Barranca, Datem del Marañón-, tres días después de entrado el invierno”, consignábamos en una nota del 6 de julio y alertábamos que este tampoco sería el último porque: “El Oleoducto Norperuano, responsable de 17 derrames en los últimos dos años, está en ruinas y repararlo para que funcione sin roturas costará una fortuna. Una fortuna que no se amortiza fácil con un petróleo que hay vender a menos de 50 dólares por barril. Y este es el eje del problema. La sociedad moderna no puede vivir sin un petróleo barato y el petróleo barato solo es posible a fuerza de subsidios directos o subsidios ocultos como los que ofrecen –a su pesar- la selva peruana y sus pobladores. Los impactos sociales y ambientales ocasionados por un oleoducto que no se puede renovar dentro de la ecuación de costos de la empresa son una externalidad necesaria” (http://energiasur.com/peru-el-nuevo-y-previsible-derrame).


Y efectivamente no fue el último, hubo diez derrames más. En nuestra edición del B4E del pasado mes de noviembre dábamos cuenta de un nuevo accidente ocurrido el 11 de noviembre con el que se alcanzaba la cifra de 13 derrames de petróleo en la selva peruana en lo que va de 2016 (http://energiasur.com/ya-salio-b4e-de-noviembre).

AMÉRICA DEL NORTE

Pero no solo en la parte de sur de América se evidencias las crisis sociales y políticas del extractivismo depredador. En el estado de Dakota del Sur en los Estados Unidos se desató un enorme conflicto entre los pueblos Sioux de la reserva indígena de Standing Rock y el gobierno federal. La empresa Energy Partners pretendía tender un oleoducto por los territorios indígenas y un campamento de miles de personas reunidas durante meses ante las máquinas consiguió detener la obra. Sin embargo la movilización logró algo más. Unos dos mil veteranos de guerra del ejército de los Estados Unidos llegaron al campamento para apoyar a los Sioux, pero además para pedir perdón por todos los crímenes cometidos por el ejército estadounidense contra su pueblo. CLAES analizó esta historia, que se retrotrae a la batalla de Little Bighorn, ganada por Toro Sentado al general Custer y llega hasta nuestros días (http://energiasur.com/de-little-bighorn-a-standing-rock).


TRANSICIONES ENERGÉTICAS

En los últimos cincuenta años el mundo triplicó su consumo de carbón, cuadruplicó el consumo de petróleo y multiplicó por seis el uso de gas natural, impulsado por el desarrollo económico. Hace muchos años que este desarrollo conoce los límites al uso de la energía por razones estrictamente de stock. En los últimos años el cambio climático se ha ubicado como el más importante de los límites al aumento del uso de la energía y los pronósticos indican que de seguir la trayectoria actual hacia fines de este siglo el mundo resultará inhabitable para la especie humana. Hay unanimidad en el diagnóstico: es imprescindible un cambio en la forma en que los humanos utilizamos energía para lograr sobrevivir como especie. Para ello existen una serie de propuestas de políticas denominadas Transiciones Energéticas (http://energiasur.com/las-transiciones-energeticas).


En CLAES entendemos que no hay soluciones reales al problema energético si no se cambia radicalmente la manera de concebir la evolución humana. Los límites de la energía son tan solo una de las restricciones que la naturaleza (los recursos naturales disponibles y la capacidad de la biósfera) le impone al desarrollo. Desde este nuevo entendimiento es que en los últimos años se ha comenzado a hablar del “Buen Vivir” como una perspectiva alternativa a la noción de “Desarrollo” y dentro de este concepto global se incluyen las Transiciones Energéticas (http://energiasur.com/energia-y-transiciones-al-buen-vivir).

CLIMA: A UN AÑO DEL ACUERDO DE PARÍS

El año 2016 comenzó marcado por el optimismo de un Acuerdo de París muy celebrado que mereció sendos y esperanzados artículos de prensa y de opinión. Desde CLAES, señalábamos que la mejor y más concisa evaluación la dio el propio presidente de la COP 21: “Es el mejor resultado posible”. Esto es, firmamos aquello que es posible acordar entre casi 200 países que buscan crecer económicamente, aumentar el comercio mundial de bienes y multiplicar el consumo. En ese contexto, el mejor acuerdo posible era uno que repitiera decisiones anteriores y no comprometiera a nadie más allá de lo que ya se había aceptado previamente. Pero también destacábamos que el texto era completamente insuficiente para evitar la crisis climática. Si bien dejaba las puertas entreabiertas para que sus metas y propósitos sean mejorados –como sostenían los más optimistas-, nosotros sabíamos que las puertas entreabiertas son pocas veces atravesadas en la historia de las negociaciones (http://energiasur.com/evaluacion-del-acuerdo-de-paris).


Y en vistas de los resultados de las reuniones intersesionales de la Convención y particulamente de la COP que siguió a la de París (COP 22, Marrakech), las puertas entreabiertas no fueron traspasadas. También nos sorprendía el entusiasmo de las organizaciones de la sociedad civil ante tan magros resultados. Ya fuera por análisis apresurados o el miedo a reconocer la inminente catástrofe planetaria parecían aferrarse a la esperanza de que, por fin, se iniciaran medidas concretas.  Observando la situación desde los movimientos sociales, especialmente aquellos que serán más afectados por el cambio climático debía haber sido claro que el Acuerdo de Paris es totalmente insuficiente para atacar la problemática del clima. Y alertábamos que la sociedad civil no podía quedar adormecida, y debía ir más allá de este tipo de acuerdos para alcanzar medidas efectivas, reales y concretas (http://energiasur.com/acuerdo-de-paris-aplausos-errados).

No es sencillo explicar por qué después de más de veinte años de debates sobre un problema que requiere urgente solución, tan magros resultados fueron celebrados con tanto entusiasmo. Así que abordamos con mayor detalle este asunto, haciendo un análisis del Acuerdo de París desde la perspectiva histórica de las negociaciones de la Convención de Cambio Climático, donde puede comprenderse cuales son los obstáculos que impiden que pueda arribarse a un acuerdo sustantivo (http://energiasur.com/paris-un-acuerdo-sobre-nuevas-bases).
Finalmente, el acuerdo entró en vigor oficialmente el 4 de noviembre. Pero un día antes de la reunión de la ONU donde los gobiernos iban a depositar sus instrumentos de ratificación, nuevas voces, menos optimistas y bastante bien calificadas, se hicieron oír. Más de trescientos científicos de todo el mundo alertaron sobre la insuficiencia del Acuerdo de París y la necesidad de aumentar en mucho sus niveles de ambición (http://energiasur.com/ratificacion-del-acuerdo-de-paris-celebracion-con-dudas).


A finales de año la Agencia Internacional de la Energía también sumaba su voz crítica admitiendo que el incremento constante de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía –hasta 36 gigatoneladas en 2040– significa que no se cumplirá con el objetivo del Acuerdo de París de alcanzar un punto máximo de emisiones ‘‘lo antes posible’’. Para alcanzarlo la demanda de petróleo debería reducirse hasta los niveles de la década de 1990 (por debajo de los 75 millones bdp) y el consumo de carbón debería retroceder a los niveles registrados en la década de 1980, por debajo de los 3.000 millones de toneladas anuales (http://energiasur.com/agencia-internacional-de-la-energia-del-sueno-a-la-pesadilla).

EL CAMBIO CLIMÁTICO EN AMÉRICA LATINA

Para América Latina las negociaciones de Cambio Climático son muy importantes. Uno de los temas principales refiere a los temas agropecuarios. El sector agropecuario juega un papel clave en las economías y en las sociedades de América Latina. No solo como producto de exportación, generación de renta y alimentación, sino también en la sostenibilidad social y ambiental de la región. Las emisiones de GEI del conjunto de actividades de Agricultura, Ganadería, Forestación y otros Usos del Suelo son muy significativas en América Latina, bastante más de lo que ocurre en la mayoría de las otras regiones del mundo. A nivel global las emisiones provenientes de los sectores Agropecuario y Forestal representan un cuarto de las emisiones globales. Sin embargo en Latinoamérica, este porcentaje supera el 50% y por eso se ha vuelto primordial para la región. ¿Cómo se prepara el agro latinoamericano ante el cambio climático?  En CLAES abordamos esta pregunta y publicamos nuestro análisis (http://energiasur.com/agropecuaria-y-cambio-climatico).


Naturalmente, otro de los temas relevantes es el de la energía. En los últimos 15 años el consumo de energía en la región ha aumentado 50%: de 468 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mteps) en el año 2000 a 700 Mteps en 2015. En este último año, 74% de esa energía provino de combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón. En ese contexto de crecimiento de la oferta y la demanda energética, las energías renovables modernas juegan un papel marginal. Las perspectivas a futuro indican que la producción y consumo de energía continuarán creciendo y los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de abastecimiento.  La insistencia en profundizar una matriz energética y productiva dependiente de los combustibles fósiles constituye, por tanto, una pérdida de tiempo y de unos recursos preciosos para iniciar una transición que es inevitable. Este tema fue analizado también este año en EnergiaSur (http://energiasur.com/energia-y-cambio-climatico-que-pasa-en-america-latina).

Desde nuestra perspectiva las soluciones al cambio climático pasan por un camino de Transiciones que involucran muchos aspectos de la sociedad, la política y la economía. Por eso en EnergiaSur publicamos un análisis de Hoffman y Suazo donde se abordan precisamente las condiciones y requerimientos de un enfoque de transición en la soluciones a la amenaza del cambio climático en la región latinoamericana (http://energiasur.com/cambio-climatico-y-transiciones).

B4E (Energía, ecología, economía y equidad) es un Boletín con noticias destacadas e informaciones sobre energía  y desarrollo sustentable en América Latina, publicado por CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). El  boletín además informa sobre el trabajo del centro y sus publicaciones. El boletín lo reciben más de 800 subscriptores de 15 países. Editores: G. Honty y E. Gudynas. Publicado por CLAES – Centro Latino Americano de Ecología Social (Montevideo, Uruguay) – Programa en Energía y Sustentabilidad en América Latina. Visite nuestra web: www.energiasur.com También en twitter en: @energiasur. Estamos interesados en recibir informaciones, publicaciones para comentar e indicaciones de recursos en internet; escríbanos a: noticias@energiasur.com
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