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La avanzada energética brasileña Pra Frente, Brasil! Gerardo Honty
Brasil avanza en su propósito de ser la economía mandante de Sudamérica de la mano de un arrollador crecimiento de planes de oferta energética. A los anuncios realizados desde noviembre del año pasado por Petrobras del hallazgo de hasta 30.000 millones de barriles de petróleo en las profundidades del Atlántico, se le ha sumado este año el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural y en estos días ha anunciado su intención de construir 50 centrales nucleares en los próximos 50 años. Esto además de las grandes presas hidroeléctricas en proceso de licenciamiento en los ríos Xingú, Madeira y Tapajós.
Petrobras es el buque insignia de la avanzada energética brasileña. La producción petrolera de Brasil alcanzó un récord el pasado agosto con un promedio de 1,89 millones de barriles por día (bpd) con los cuales abastece todo su consumo actual. Hacia el futuro -2017, más precisamente- prevé aumentar en un millón de barriles diarios de petróleo su producción a partir de sus nuevos yacimientos subsalinos, según dijo su jefe de exploración y producción José Formigli. Si estas metas se cumplen Brasil aumentaría en más del 60% su producción petrolera y lo ubicaría entre los primeros 10 productores mundiales de crudo. Tampoco se queda atrás en la producción de gas natural. La capacidad productiva de Petrobras también creció alcanzando los 52,7 millones de metros cúbicos por día. Según un anuncio de la firma Gas Energy Participacoes, los yacimientos de gas natural recientemente descubiertos tienen un potencial de producción de 120 millones de metros cúbicos diarios, cuatro veces más que su producción actual lo que posicionaría a Brasil como el mayor productor de gas natural de América Latina.
No obstante, Brasil no dejará de importar el gas natural boliviano. Según publicó el diario El Deber de Bolivia, el ministro brasileño de Minas y Energía, Edison Lobao, dijo que Brasil avanzó en su proyecto de ser autosuficiente en gas natural, pero que seguirá importando el combustible boliviano aun cuando deje de depender de él. "Dentro de algún tiempo seremos autosuficientes, pero no necesitamos parar de comprar el gas boliviano. Podremos enviar gas hacia Argentina, Uruguay y otros países que lo necesiten", aseguró. Brasil importa diariamente cerca de 30 millones de metros cúbicos de gas natural boliviano, lo que equivale a prácticamente la mitad del consumo de San Pablo.
Hacia adentro
Para no dejar dudas de sus objetivos, Brasil acaba de rechazar una invitación de Arabia Saudita para unirse a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los planes brasileños no incluyen la venta al exterior del crudo extraído de sus reservas recién descubiertas en aguas profundas. El ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, dijo a la prensa este mes que su país recibió la invitación recientemente, pero Brasil no está interesado. Su objetivo es agregar valor después de que comience a obtener el petróleo, refinándolo en productos como la gasolina antes de su exportación. Paulo Roberto Costa, un importante ejecutivo de la empresa estatal Petrobras, informó a Agencia Brasil que el gobierno ha tomado la decisión de no unirse a la Opep. "Brasil no será un gran exportador de petróleo, eso está ya definido", dijo durante su participación en la “Rio Oil & Gas Expo 2008”, evento que reunió a miembros de la industria, en Río de Janeiro. "Brasil fue invitado a participar en la Opep y no aceptó porque nuestra prioridad es refinar aquí y exportar derivados", agregó sumándose a las declaraciones del ministro.
Biocombustibles sí
Sin embargo el país norteño sí se prepara para la exportación de etanol. Según un informe de la estatal Empresa de Pesquisa Energética (EPE) la demanda brasileña de etanol para el 2017 será de 53,2 millones de litros y el potencial de exportación alcanzará los 8,3 millones (Perspectivas para o etanol no brasil http://www.epe.gov.br). Para ello prevé aumentar sus áreas de cultivo de caña de azúcar de 6,3 a 13,9 millones de hectáreas produciendo 45 millones de ton de azúcar, y 65,3 billones de litros de etanol.
Para defenderse de los ataques de quienes sostienen que la producción de etanol reducirá las áreas disponibles para la producción de alimentos, el informe recoge datos del Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento (MAPA) según el cual existen 383 millones de hectáreas aptas para agricultura y pecuaria de las cuales 220 son pasturas, 72 para cultivos permanentes o anuales y 91 pasibles de expansión de agricultura. Además el El MAPA viene desarrollando el Programa de Zoneamiento Agroecológico de la caña de azúcar estado por estado con lo cual espera evitar la deforestación de los ecosistemas frágiles como la Amazonia y el Cerrado.
Hidroeléctricas también
Durante la próxima década Brasil espera poner en ejecución obras que le permitan expandir su potencia hidroeléctrica en más de 30 mil MW. Entre las principales nuevas represas se encuentran Belo Monte en el Río Xingú con una capacidad instalada de 11 mil MW, Jirau y Santo Antonio sobre el río Madeira con 6.500 MW de capacidad en su conjunto y varias represas sobre el río Tapajós que suman más de 10 mil MW. Estas obras sin embargo aún tienen que sortear unos cuantos problemas ambientales, sociales y hasta internacionales. En particular las hidroeléctricas proyectadas sobre el Madeira están en litigio judicial desde hace varios meses y la de Jirau hasta ha sido movida 9 kilómetros de su proyecto original luego de haber aprobado su licencia ambiental. Además han sido cuestionadas por el gobierno boliviano que entiende que la represa, a 40 km de su frontera, afectará sus territorios. En general todos estos emprendimientos están acusados de grandes impactos sobre la selva amazónica y las poblaciones indígenas que habitan en ellas.
Conferencia Internacional sobre Biocombustibles
Como parte de su batalla frontal contra los detractores de los biocombustibles, Brasil ha convocado a gobiernos de todo el mundo a debatir sobre el potencial de los biocombustibles para contribuir al desarrollo sustentable. La conferencia tendrá lugar en San Pablo entre 17 y 21 de noviembre y tiene como objetivo principal abordar varios de los temas en debate, entre ellos la seguridad energética, sustentabilidad de los cultivos, procesos industriales, especificaciones técnicas, relación con el cambio climático, seguridad alimentaria, etc. Además de los gobiernos, participarán las agencias de Naciones Unidas, la comunidad académica, las ONGs y la sociedad civil, entre otros.
El evento estará organizado en dos grandes segmentos. Una primera parte con sesiones plenarias, abiertas al público durante los tres primeros días y un segmento de “alto nivel” donde se espera participen solamente los representantes de los gobiernos y organismos internacionales.
Entre estas últimas está la FAO, abiertamente opuesta a este tipo de combustibles, que en su reciente informe con motivo del día de la alimentación ha pedido una revisión de las políticas y subvenciones a los biocombustibles. Según un comunicado de prensa de la organización la producción de biocombustibles basada en productos agrícolas creció más del triple entre 2000 y 2007, y ahora supone casi el dos por ciento del consumo mundial de combustibles para el transporte y se espera que este crecimiento continúe. A pesar de la escasa importancia de los biocombustibles líquidos en términos del suministro energético mundial, la demanda de materias primas agrícolas (azúcar, maíz, semillas oleaginosas) para obtenerlos seguirá aumentando en la próxima década y quizás más adelante, incrementando la presión sobre los precios alimentarios. G. Honty es sociólogo e investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) en temas de energía y cambio climático. Publicado en el Suple Energía de La Diaria, 31/10/08. Montevideo. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos. |