COP 17: Los resultados de la Conferencia

durbanA pesar de los magros resultados, gobiernos y voceros de la Convención destacan los logros alcanzados en Durban. Este artículo hace un repaso de estos acuerdos. Por Gerardo Honty

Avanzando en el análisis, dos de los principales resultados de la COP 17 emergieron del trabajo del Grupo de Cooperación a Largo Plazo (GTE-CLP):

1) Extender el mandato del Grupo Especial de trabajo sobre compromisos a largo plazo en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidad sobre el Cambio Climático (CMNUCC) por un año para que continúe su trabajo y alcance los resultados esperados de acuerdo a la COP 13 (Plan de Acción de Bali).

2) La creación de un nuevo órgano subsidiario denominado Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una Acción Fortalecida que deberá iniciar sus trabajos a mediados de 2012 y finalizarlos a más tardar en 2015.

La importancia de estas resoluciones no está tanto en los resultados inmediatos que representan sino en la posibilidad de mantener abiertas unas negociaciones que debieron haber terminado en 2009 (Copenhague) pero que aún no han podido concluir.

Sin duda habrá solapamientos entre los dos Grupos ya que ambos deben discutir los mismos temas. A saber: mitigación, adaptación, financiamiento, transferencia y desarrollo de tecnología, fortalecimiento de capacidades, entre otros

Uno de los principales cometidos de la Plataforma de Durban es «desarrollar un protocolo, otro instrumento legal o un acuerdo con fuerza legal bajo la Convención aplicable a todas las Partes». La definición de este resultado fue uno de los principales motivos del retraso de 36 horas en la decisión final de la COP 17. India dio una dura batalla para incluir la última opción («acuerdo con fuerza legal») durante las últimas horas de la cumbre de Durban.

Sin embargo la diferencia entre los tres conceptos no es clara. La propia secretaria de la ONU para el Cambio Climático, Christiana Figueres admitió: «Lo que eso significa aún tiene que ser decidido». (El País, 11/12/11)

Este nuevo acuerdo legal o como se vaya a llamar finalmente, deberá entrar en vigor a partir de 2020.

Las consecuencias prácticas de esta resolución son básicamente dos: Primero, que no habrá nuevas metas de reducción de emisiones que vayan a implementarse antes de 2020 (salvo lo poco que se acuerde para el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto). Esto es grave ya que las emisiones crecerán significativamente durante el presente decenio (particularmente en el mundo «en desarrollo») si no se toman medidas urgentemente. Solo en el sector energía se espera un aumento global del 17% en las emisiones de CO2 entre los años 2010 y 2020 (CAIT)

La segunda consecuencia es que, a diferencia de lo que ocurre con el Protocolo de Kioto, este nuevo acuerdo podría incluir metas de reducción obligatorias para todas las Partes. El texto de la decisión de Durban, solo especifica que este futuro pacto será «aplicable a todas las Partes», pero esto no necesariamente significa que todos los países vayan a tener metas obligatorias de cumplimiento de reducción de emisiones. Baste recordar que tanto la Convención como el Protocolo son «aplicables a todas las Partes», solo que ambos textos reconocen obligaciones y beneficios diferentes para distintas categorías de países: «desarrollados», «en desarrollo», «menos desarrollados», «Anexo 1», «Anexo2», «más vulnerables», etc.

De hecho el punto II.B del texto aprobado por el GTE-LCA expresa textualmente: «Reafirmando que el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza son la primera y principal prioridad de las Partes que son países en desarrollo (…) y que la proporción de emisiones en los países en desarrollo crecerá para cubrir sus necesidades sociales y de desarrollo».

Por lo tanto, de la lectura de la decisión de Durban no puede extraerse ningún tipo de avance respecto al estado de situación previa a esta COP. La única conclusión posible es que se han extendido los plazos para tomar alguna decisión efectiva acerca de las metas futuras de reducción de emisiones y que, entretanto, no existirán limitaciones salvo para aquellos que han adherido al segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto (las cuales representan el 15% de las emisiones globales).

Otras decisiones de importancia tomadas por el GTE-CLP están referidas a REDD+, Captura y Almacenamiento de Carbono, Adaptación y Financiamiento.

REDD

El tema de la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación de Bosques viene siendo discutido desde 2005 cuando se realizó la COP 11 en Montreal. Las dificultades metodológicas y la diversidad de enfoques políticos han hecho de este uno de los temas más controversiales de las negociaciones y las cuestiones centrales se van resolviendo muy lentamente.

En Cancún se habían definido algunas cosas. Entre las más importantes: el tipo de actividades que serán incluidas bajo este mecanismo, el alcance nacional o subnacional de los programas, la contabilidad basada en niveles de referencia de los bosques o de las emisiones de los bosques y una financiación basada en resultados. Además se hacía mucho hincapié en la necesidad de establecer salvaguardas sociales y ambientales.

En Durban se ratificaron las decisiones anteriores. La novedad más importante ha sido la definición acerca de la forma de financiamiento de REDD+ la cual podrá provenir de distintas fuentes, tanto públicas como privadas, bilaterales o multilaterales y fuentes alternativas. Dice además que la convención debería desarrollar enfoques de mercado apropiados para este fin. Esta decisión abre definitivamente las puertas a los mecanismos de mercado como forma de financiar los proyectos de conservación de bosques, una de las preocupaciones centrales de muchas organizaciones sociales y varios países (Tuvalu, Bolivia y el ALBA en general).

Sin embargo, por ahora, los proyectos REDD+ no podrían canalizarse por la vía del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto (única forma por la cual los países en desarrollo participan de los mercado de carbono) pues esta actividad aún no se ha acordado que pueda ser elegible bajo este mecanismo.

Pero la reunión del Órgano Subsidiario que debía resolver sobre modalidades y procedimientos en Durban no pudo avanzar en estos asuntos así que está sin resolver la forma por la cual estos proyectos serán financiados o como se instrumentarán las salvaguardas sociales y ambientales.

Por lo tanto, en resumen, los países en desarrollo por ahora solo pueden elaborar sus planes, estrategias y modalidades de contabilidad en REDD+ pero no está resuelto por qué vías se financiarán estos proyectos, al menos en el marco de la Convención. Vale la pena aclarar que ya existen este tipo de proyectos en funcionamiento pero estos no operan en el marco de la Convención de Cambio Climático sino por acuerdos bilaterales o multilaterales por fuera de ella.

CAC

La inclusión de la Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC) en el subsuelo ya había sido decidida en Cancún (COP 16). Pero la COP 17 avanzó en las modalidades y procedimientos y está en manos de la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) instrumentarlo para que comience a efectivizarse. Es de destacar que esta actividad había sido muy debatida pues existen reservas relacionadas con varios aspectos de su implementación, particularmente con la seguridad, permanencia e impactos ambientales.

Nuevos organismos

Finalmente se formalizaron la composición y funcionamiento del Comité de Adaptación, el Comité de Financiamiento y el Centro Tecnológico del Clima aunque está sin resolver la forma en que se aprovisionarán los fondos y cuáles serán sus fuentes. Seguramente será una tarea que a desarrollar por estos nuevos organismos y por la propia Convención.

Protocolo de Kioto

El Grupo de Trabajo sobre el Protocolo de Kioto (GTE-PK) logró escasos avances. Su principal acuerdo es el que establece el segundo período de compromiso entre los años 2013 y 2017 o 2020 (ambas opciones quedaron abiertas). Pero los países que suscribirán este segundo período serán menos que los que habían firmado el primero. Estados Unidos, Canadá, Rusia y Japón es seguro que no estarán y esto debilita su ya escaso potencial para obligar a reducir las emisiones mundiales.
* Gerardo Honty es analista en Energía y Cambio Climático de CLAES. Artículo publicado originalmente en ALAI el 23 de enero de 2012.