COP 16: Todo por el «hot air»

cop16-cancunPrevio a la COP 16 la secretaría de la Convención informó sobre las reducciones alcanzadas por los países desarrollados en el contexto de sus compromisos de Kioto (1). Las mismas superan el 10% pero son puro «aire caliente». Por Gerardo Honty

El Protocolo de Kioto firmado en 1997 establecía que los países industrializados en su conjunto debían reducir sus emisiones en al menos un 5% hacia el año 2012 con relación a las que habían tenido en 1990, año que ha fijado la Convención como «año base» para establecer sus planes y metas. Los países desarrollados se distribuyeron los porcentajes de reducción de emisiones en una discusión muy compleja. El resultado fueron diferentes niveles de compromiso. Los países de la Unión Europea se fijó reducciones del 8%, Japón y Candá 6%, etc. Otros se mantendrían para 2012 las mismas emisiones que en 1990. Esto hicieron Rusia, Ucrania y Nueva Zelanda. Y algunos estuvieron autorizados a aumentar sus emisiones, como es el caso de Islandia (+10%), Australia (+8%) y Noruega (+1%). De la suma de todos estos compromisos se alcanza el 5,2 % que los países desarrollados irán a reducir en su conjunto en el período que va de 2008 a 2012 (promedio del quinquenio).

Lo que informa este nuevo reporte de la secretaría de la Convención son los avances que ha logrado cada uno -y en conjunto- para el cumplimiento de este objetivo. Y como resultado global, el informe reporta reducciones globales en los países desarrollados de
10,4% al 2008 respecto de 1990. Esto haría suponer que los esfuerzos de estos países ha sido fenomenal y que este es el fruto de sus políticas climáticas. Sin embargo, los meros datos no explican la totalidad del fenómeno.

Los agujeros del PK

Al momento de firmarse el Protocolo se sabía que este presentaba una serie de debilidades que se conocieron en su momento como los «agujeros del Protocolo de Kioto», unas grietas por donde los objetivos principales del acuerdo se iban a escapar. Y esto es lo que puede constatarse con la lectura de este reporte.

Cuando se aprobó el Protocolo de Kioto en 1997 las economías de los países que habían pertenecido a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), habían sufrido una fuerte retracción de sus economías luego de su fractura en 1991. Esto trajo como consecuencia una importante caída en el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero en los años posteriores.

Rusia, que en el año 1990 había emitido 2.612 Mton de CO2 (millones de toneladas de CO2), para el año 1997 había producido unas emisiones de 1.514 Mton CO2. Esto quiere decir que cuando Rusia asumió en 1997 su compromiso de mantener para el año 2012 las mismas emisiones que había tenido en 1990, ya había «logrado» una reducción del 43% de sus emisiones. Esto acontece en cifras más o menos comparables con los compromisos de reducción de emisiones de todas las naciones que pertenecían a la URSS. En los hechos a estos países se les estaba permitiendo aumentar considerablemente sus emisiones para el año 2012. Este era el primer «agujero» del

Protocolo de Kioto

Como además el Protocolo permite el comercio de emisiones entre los países desarrollados, todas las reducciones de los países ex URSS podían ser adquiridas por los demás países para poder cumplir con sus propios compromisos. A esto se lo llamó «hot-air» y es el segundo «agujero» del Protocolo de Kioto.

Finalmente, los países desarrollados pueden contabilizar tanto la reducción de emisiones como las absorciones por sumideros para cumplir sus objetivos. Esto hace que algunos países (como los nórdicos, por ejemplo) puedan alcanzar sus metas básicamente a partir del balance de emisiones netas de sus bosques y plantaciones forestales.

Distribución de logros

Con estos antecedentes aclarados, podemos pasar a evaluar el estado actual de cumplimiento de los compromisos de Kioto a la luz del nuevo reporte presentado por la Secretaría de la Convención. Este indica que en el período que va de 1990 a 2008 los países desarrollados en su conjunto redujeron en un 10,4% el total de sus emisiones. En los países de la ex URSS la reducción fue de 48,5% mientras que en el
conjunto de los demás países desarrollados hubo un aumento del 8,3%. Como puede verse fácilmente, desde la firma del Protocolo de Kioto a la fecha, las emisiones han aumentado notablemente a pesar de que sus metas están próximas a cumplirse.

El país que más aumentó sus emisiones fue Turquía (101,1%) seguido de Nueva Zelanda (62,4%), España (43,7%), Canadá (33,6%) y Australia (33,1%). Los países que lograron mayores reducciones fueron, obviamente, los países con economías en transición. Excluyendo estos países, las mayores reducciones se constaron en Finlandia (-35,9%), Noruega (-34,6%), Reino Unido (-19%), Alemania (-18,4%) y Francia (-12%).

Cómo se dijo antes las reducciones de los países nórdicos están determinadas por las absorciones de su sector forestal, como es el caso de Finlandia y Noruega. Si se excluyen estas absorciones, Finlandia no tuvo prácticamente reducciones y Noruega tuvo un aumento de emisiones de 8%.

En conclusión, el análisis de este reporte muestra las debilidades del Protocolo de Kioto que ya eran evidentes al momento de su aprobación. Si la Convención sigue haciéndose trampas al solitario, difícilmente los problemas del cambio climático podrán ser solucionados.

(1) http://unfccc.int/documentation/documents/items/3595.php#beg
* Gerardo Honty es analista en Energía y Cambio Climático de CLAES,