El príncipe, Trump y Putin brindan con petróleo

Otra vez los gobiernos se reúnen para discutir cómo detener el cambio climático. Otra vez se entretienen en una vaporosa diplomacia mientras las emisiones de gases invernadero alcanzarán un nuevo record en 2018. Todo indica que otra vez se renovará la adicción por el petróleo. Por Eduardo Gudynas

Está en marcha un nuevo encuentro de todos los gobiernos del planeta para tratar el drama del cambio climático. Su objetivo debería ser reducir las emisiones de gases de carbono que generan el efecto invernadero. Aunque en variados temas, los gobiernos de Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita están enfrentados o son objetivo de graves denuncias, de todos modos coinciden en tratar de evitar o debilitar los compromisos internacionales para proteger el clima planetario.

Ese mismo príncipe saudí que recibe todo tipo de denuncias por la violación de los derechos humanos, también combate los compromisos ambientales, y ahora consiguió el apoyo de Putin desde Moscú y Trump desde Washington. Ellos hablan distintas lenguas, provienen de diferentes culturas, pero todos coinciden en su adicción al petróleo.

Sin embargo, el cambio climático requiere justamente lo opuesto: abandonar los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y controlar emisiones desde otras fuentes (como la tala del bosque). La meta para mantener el clima estable necesita de llegar rápidamente a cero emisiones netas, pero los compromisos internacionales de los gobiernos bajo el llamado “Acuerdo de París” probablemente desemboque en un aumento de la temperatura promedio planetaria de 3oC.

Incluso esa situación es intolerable. El último reporte consensuado entre Naciones Unidas y la comunidad científica pone el acento en evitar que el recalentamiento climático subiera más allá de 1,5 oC. Ese umbral es el que asegura la sobrevivencia de muchas especies de animales y plantas, una dinámica del clima que reduce los impactos perniciosos de eventos extremos como sequías, inundaciones o calor extremo, y por lo tanto, seguir adelante con la vida humana tal como la conocemos.

Ese reporte está ante los delegados de todos los gobiernos, incluyendo los representantes latinoamericanos, reunidos en Polonia en la 24a. conferencia de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Lo que se le reclama a los Estados es que de una vez por todas implementen medidas efectivas para reducir drásticamente sus emisiones de gases invernadero. Pero hasta ahora los compromisos asumidos son insuficientes, pocas veces son realmente cumplidos, y los países terminan acusándose unas a otros.

Mucho de eso se juega en el etéreo lenguaje diplomático, y es lo que acaba de suceder en esas coincidencias entre Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita. Es así que el borrador inicial que los gobiernos están analizando en Polonia daba la “bienvenida” a aquel reporte que enfatizaba la necesidad de mantenerse dentro de los 1,5 oC de aumento de la temperatura global. Esa palabra, “bienvenida”, fue combatida por Arabia Saudita, enseguida se sumó Kuwait, y luego Estados Unidos y Rusia, lo que obligó a  suplantarla por un “se toma nota” del documento.

Este es uno más de los múltiples ejemplos de los rodeos, retrocesos y disputas accesorias propias de eso encuentros. No es menor, y por ello los analistas que están siguiendo la conferencia en Polonia ahora expresan el temor que la administración Trump pudiera pasar de una postura de “salida” de los acuerdos de cambio climático (abandonar el Acuerdo de París), a una actitud de “atacarlos” abiertamente.

La proliferación de gobiernos más conservadores en distintos continentes también se refleja en estos plenarios ambientales, y por muy variadas maneras se dan todo tipo de alianzas para asegurar que casi nada cambie.

 

 

Por esto no puede sorprender que las emisiones de gases invernadero alcanzará en este año, 2018, un nuevo récord, un poco por encima de 37 mil millones de toneladas de carbono. Las predicciones son de un aumento del 2,7%. Entonces no sólo los gobiernos no logran reducirlas, sino que incluso las aumentan. Si bien los mayores contribuyentes son China, Estados Unidos y Europa occidental, todos los países son responsables.

Cada uno enarbola excusas y justificaciones, y más allá de ellas, lo cierto es que seguimos avanzando hacia el precipicio climático. Discuten matices en las palabras que usarán en discursos y declaraciones, perdiendo un tiempo valioso aplicar medidas concretas. Entretanto, el príncipe, Trump y Putin deben estar brindando con sus copas rebosantes de petróleo.

Más informaciones:

Los reportes sobre emisiones actualizados están en Global Carbon Project (en inglés) en: http://www.globalcarbonproject.org/carbonbudget/

La gráfica está redibujada de un artículo en The Guardian, Brutal news: global carbón emissions jump to all-time high in 2018, 5 diciembre 2018

 

Eduardo Gudynas. Investigador de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Publicado originalmente en http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_303388_1.html?fbclid=IwAR1zkAg-mI7H4aRd9dHXDvxeURMazwOWzeNwr3bqgSDP8FLPYNbXz7ZEODg