Energía y Transiciones al Buen Vivir

Pozo Petrolero

El consumo energético en América Latina ha crecido sostenidamente en los últimos años impulsado por un crecimiento económico continuo. Las perspectivas hacia futuro indican que  y los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía. Pero los límites ecológicos imponen un tránsito hacia el Buen Vivir.

El consumo energético en América Latina ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años impulsado por un crecimiento económico continuo. Las perspectivas hacia futuro indican que esta tendencia se mantendrá y los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía.

Las energías renovables distintas de la hidráulica (que históricamente ha tenido una participación en torno al 23% de la matriz regional) han aumentado su participación aunque de manera muy moderada, alcanzando apenas un 3% de la matriz.  Hacia el futuro se espera una mayor participación de las fuentes renovables en la generación de electricidad (la mayoría de los países tienen algún objetivo fijado) y en la mezcla de biocombustibles en la gasolina y el diésel. No obstante ello la participación de las fuentes renovables en su conjunto aún será muy menor comparada con el uso de combustibles fósiles en las próximas décadas.

Consecuentemente, las emisiones de gases de efecto invernadero originadas en el sector energía continuarán creciendo -como lo corroboran todas las INDCs presentadas por los países de la región- amparadas en los criterios de equidad y derecho al desarrollo de la Convención.

Los países en desarrollo ante las negociaciones sobre cambio climático, han levantado la bandera del “derecho al desarrollo” como uno de sus argumentos fundamentales para eludir topes a sus emisiones. El problema es que, si entendemos el desarrollo como el nivel de consumo de los países industrializados, la demanda energética futura se  multiplicaría por cuatro; y esto no hay manera de sostenerlo en base a fuentes de energías renovables ya que estas también tienen sus límites[1].

Pero los límites energéticos son tan solo una de las restricciones que la naturaleza (los recursos naturales disponibles y la capacidad de la biósfera) le impone al desarrollo. La humanidad ya ha superado el tiempo histórico en que creyó que podía dominar a la naturaleza y actuar por encima de sus leyes y capacidades. Los datos sobre la degradación de los principales atributos vitales del planeta son incontrastables y la idea de que hay que adaptarse a los ciclos de la naturaleza en lugar de ir contra ellos cobra cada día más fuerza en todos los ámbitos de la sociedad.

Desde este nuevo entendimiento es que en los últimos años se ha comenzado a hablar del “Buen Vivir” como una perspectiva alternativa a la noción de “Desarrollo”. A pesar de que muchos actores, particularmente desde el ámbito político, han transformado la idea de Buen Vivir en otra variante del Desarrollo, lo cierto es que este concepto –nuevo y aún en construcción- parte de premisas diferentes a las clásicas ideas del desarrollo. Por ejemplo, no hace del crecimiento económico el eje del bienestar, pone al ser humano al mismo nivel de las otras formas de existencia de la naturaleza, utiliza valoraciones múltiples y no solamente las monetarias, entre otros factores[2].

Para poder lograr la transformación desde el “Desarrollo” hacia el “Buen Vivir” es que se hace necesaria una agenda de “Transiciones”, es decir, una serie de pasos a dar a partir de los elementos actuales pero que nos conduzcan a un destino diferente. Desde la perspectiva de Transiciones, la matriz energética debe abandonar progresivamente el uso de combustibles fósiles y avanzar en el uso de renovables pero a la vez reducir en términos absolutos el consumo de energía. Para ello hay que atender no solo la Oferta energética sino también la Demanda, es decir, los “para qué” y “para quién” de la energía[3].

El tránsito del Desarrollo al Buen Vivir puede parecer una utopía. Sin embargo, es una utopía mucho más realizable que la utopía de un Desarrollo para todos. Los límites del Buen Vivir son humanos, solo dependen de la voluntad de la humanidad. Los límites de la naturaleza son absolutos y ante ellos nada pueden hacer los seres humanos.

 

Gerardo Honty es analista del Centro Latino Americano de Ecología Social

Pubicado originalmente en el Boletín de GFLAC Grupo de Financiamiento de Latino América y el Caribe (Junio 2016) http://us8.campaign-archive2.com/?u=1ec7d9e5300c21179d2ae3d83&id=717bcf8b81

 

[1] Véanse por ejemplo https://www.researchgate.net/publication/284766780_Substitutability_of_Electricity_and_Renewable_Materials_for_Fossil_Fuels_in_a_Post-Carbon_Economy y http://energiasur.com/el-limite-de-las-energias-renovables/

[2] Para una ampliación de las ideas del Buen Vivir véase http://www.plataformabuenvivir.com

[3] Por mayor información véase el sitio http://transiciones.org/category/publicaciones/