Las Contribuciones Nacionales Determinadas en la cuenca Amazónica

De los 9 países que forman parte de la cuenca amazónica -Bolivia, Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Guayana, Perú y Surinam- cuatro aún no han presentado su Contribución Nacional Determinada (NDC): Colombia, Ecuador, Guayana y Surinam.

Introducción

La Amazonia ocupa un territorio cercano a los 7 millones de km2 distribuido entre ocho países (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) y un territorio de ultramar: la Guayana Francesa. Es el bosque tropical más grande del mundo y contiene al menos el 10% de la biodiversidad conocida. Pero también se estima que en sus profundas y antiguas maderas se concentran entre 90 y 140 mil millones de toneladas métricas de carbono, razón por la que su sostenibilidad es clave para evitar la agudizacion del cambio climático

El bosque tropical amazónico ha sido reconocido por largo tiempo como una reserva ecológica prioritaria no sólo para los pueblos indígenas que la habitan sino también para el resto del mundo ya que se trata además del único bosque tropical que queda de ese tamaño y diversidad.

Pero la Amazonia es también la proveedora de agua de gran parte del continente sudamericano. Por medio de la evapotranspiración (evaporación y transpiración de las plantas) fluye por el aire a diversas partes de América en verdaderos “ríos voladores” como ha sido llamado por investigadores brasileños. El bosque amazónico tiene gran influencia en el clima mundial y en la circulación de las corrientes oceánicas.

De los 9 países que forman parte de la cuenca amazónica -Bolivia, Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Guayana, Perú y Surinam- cuatro aún no han presentado su Contribución Nacional Determinada (NDC): Colombia, Ecuador, Guayana y Surinam. En general los países sudamericanos se han alineado con el enfoque de la “responsabilidad histórica” diferenciada de los países desarrollados y en vías de desarrollo ante el cambio climático y sostienen que los primeros deben hacer los mayores esfuerzos.

No obstante, desde la creación del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) sus países integrantes han sido los representantes más visibles y activos en la defensa de esta posición. Esto ha significado diferencias importantes dentro del marco de las negociaciones de Cambio Climático entre los países amazónicos poniendo –muy esquemáticamente- de un lado a los miembros del ALBA (Venezuela, Ecuador y Bolivia) y en otro a los demás (particularmente Brasil, Colombia y Perú, ya que “las Guayanas” no han sido muy activas en la negociación).

 

Las NDCs amazónicas

Aquí se anota un resumen de los principales aportes que en Mitigación presentan los países amazónicos que han presentado sus NDCs a diciembre de 2017 vinculados a la conservación de la Amazonia.

 

BOLIVIA

Bolivia ha impulsado en los últimos años dos enfoques para distribuir los esfuerzos de los distintos países miembros de la CMNUCC. Por un lado la idea un enfoque que incorpore tanto la Mitigación como la Adaptación en una estrategia conjunta y por otro lado el enfoque de Justicia Climática basado en la responsabilidad histórica ante el cambio climático.

Según se detalla en su Contribución Nacional, Bolivia ha propuesto una distribución justa y equitativa del espacio atmosférico, cuidando la capacidad de regeneración y la protección de la integridad de la Madre Tierra. Para no superar 1.5 grados de temperatura al año 2050, el presupuesto que establece el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) es de 650 GtCO2. Con la finalidad de aplicar la distribución del presupuesto de carbono remanente que permita garantizar la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, Bolivia ha propuesto un Índice de Justicia Climática para la distribución justa y equitativa del presupuesto global de emisiones, el mismo que distribuye el presupuesto de carbono basado en los siguientes indicadores:

a) Responsabilidad histórica. Comprende la responsabilidad en la acumulación de emisiones desde la época preindustrial (1750-2010).

b) Huella ecológica. Se calcula en la cantidad de tierra, agua y bosque que las personas de los países necesitan para satisfacer todos los bienes que consumen y para asimilar los residuos que generan.

c) Capacidad de desarrollo. Representa las condiciones de desarrollo económico y social de cada país.

d) Capacidad tecnológica. Mide la capacidad de los países en su desarrollo tecnológico considerando el gasto en Investigación y Desarrollo y el desempeño industrial de cada uno de ellos, considerando su capacidad de producir y exportar bienes con alta tecnología.

Bolivia también ha elaborado el Índice de Vida Sustentable del Bosque para medir la capacidad conjunta de mitigación y adaptación para el manejo integral y sustentable de los bosques, sistemas productivos agropecuarios y agroforestales.

Con relación a los bosques y agropecuaria, se plantea impulsar acciones con un enfoque de mitigación y adaptación conjunta al cambio climático y desarrollo integral, lográndose los siguientes resultados:

-Se ha alcanzado cero deforestación ilegal al 2020.

-Se ha incrementado la superficie de áreas forestadas y reforestadas a 4.5 millones de hectáreas al 2030.

-Se ha incrementado las áreas de bosques con manejo integral y sustentable con enfoque comunitario a 16,9 millones de hectáreas al 2030, respecto a 3,1 millones de hectáreas el año 2010.

-Se han fortalecido las funciones ambientales (captura y almacenamiento de carbono, materia orgánica y fertilidad del suelo, conservación de la biodiversidad y disponibilidad de agua) en aproximadamente 29 millones de hectáreas al 2030.

-Se ha incrementado al 2030 la cobertura neta de bosques a más de 54 millones de hectáreas, respecto de las 52,5 millones del año 2010.

 

BRASIL

Brasil ha sido históricamente el impulsor y defensor de los enfoques de responsabilidad histórica para distribuir los esfuerzos del combate al cambio climático, desde la conocida “Propuesta Brasileña” previo a la aprobación del Protocolo de Kioto. Según su NDC, la mayor parte de la concentración actual de gases de efecto invernadero en la atmósfera es el resultado de las emisiones desde la revolución industrial (el período posterior a 1750). Las generaciones actuales están soportando los costos de la interferencia del pasado en el sistema climático global, como resultado de las actividades humanas y las consiguientes emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente por parte de los países desarrollados, durante los últimos dos siglos. Del mismo modo, las actividades humanas actuales en todo el mundo afectarán el sistema climático en los próximos siglos.

Para construir una respuesta global justa y equitativa al cambio climático, dice la NDC de Brasil, es de vital importancia vincular la causa (emisiones antropogénicas netas de gases de efecto invernadero) y el efecto (aumento de la temperatura y cambio climático global).
El aumento de la temperatura superficial media mundial debido a las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero es un criterio objetivo para medir el cambio climático, que sirve para establecer los límites superiores para evitar la interferencia antropogénica peligrosa con el sistema climático.

La contribución de cada actor individual al aumento de la temperatura debe tener en cuenta las diferencias en términos de puntos de partida, enfoques, estructuras económicas, bases de recursos, la necesidad de mantener un crecimiento económico sostenible, las tecnologías disponibles y otras circunstancias individuales.

Brasil se ha comprometido en su NDC a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 37% por debajo de los niveles de 2005 en 2025 y posteriormente alcanzar una reducción de 43% por debajo de los niveles de 2005 en 2030.

Su propuesta en cambio de uso de la tierra y bosques incluye las siguientes metas:
– fortalecer y hacer cumplir la implementación del Código Forestal, a nivel federal, estatal y municipal;
– fortalecer las políticas y medidas con miras a lograr, en la Amazonia brasileña, cero deforestación ilegal para 2030 y compensar las emisiones de gases de efecto invernadero de la supresión legal de la vegetación para 2030;
– restauración y reforestación de 12 millones de hectáreas de bosques para 2030, para múltiples propósitos;
– mejorar los sistemas sostenibles de gestión de bosques nativos, a través de sistemas de georeferenciación y seguimiento aplicables al manejo de bosques nativos, con miras a reducir las prácticas ilegales e insostenibles;

 

GUYANA

La Contribución Nacional de Guyana no establece metas concretas y en lo respecta a la protección de sus bosques se limita a expresar que continuará el trabajo en curso para realizar un manejo forestal sostenible. Estos esfuerzos mantendrán una baja tasa de tala ilegal (a menos del 2% de la producción).

Guyana también espera finalizar e implementar el Acuerdo Voluntario de Asociación (AVA) bajo EU-FLEGT. Se espera que el AVA esté finalizado en 2016 y que se otorgue acreditación independiente de legalidad forestal y prácticas de manejo en toda la industria maderera de Guyana y mejorar localmente las actividades de valor agregado para ayudar a crear un mayor potencial de almacenamiento de carbono en los productos de madera de larga duración.

Los indígenas poseen y administran aproximadamente el 14% de las tierras de Guyana. Guyana fortalecerá su apoyo a las comunidades indígenas a medida que continúan la administración de sus tierras y, entre otras cosas, los beneficios que se derivan de las actividades de REDD + de estas tierras. Los propios pueblos indígenas, decidirán si incluyen o no sus tierras tituladas como parte del programa REDD + de Guyana. También se implementarán políticas para reflejar la equidad entre el sector extractivo y los pueblos indígenas a medida que la nación avanza para garantizar genuinamente que la lucha contra el cambio climático continúe.

 

PERU

Perú se considera a sí mismo un país de bajas emisiones per cápita y totales, con un porcentaje de participación mundial de solo 0.3% sobre el total de emisiones, de las cuales aproximadamente la mitad se originan en el sector Uso del Suelo, Cambio de Uso del Suelo y Silvicultura (USCUSS).

La NDC peruana contempla una reducción del 30% respecto a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) proyectadas para el año 2030, como parte de un escenario Business as Usual (BaU). El Estado Peruano considera que un 20% de reducción será implementado a través de inversiones y gastos con recursos internos, públicos y privados (propuesta no condicionada), y que el restante 10% estará supeditado a la disponibilidad de financiamiento externo internacional2 y condiciones favorables (propuesta condicionada).

La propuesta del Perú es una reducción de emisiones relativa a una línea base con inicio en el año 2010, y culmina en el año 2030. Las proyecciones totales consideran las emisiones y remociones del sector USCUSS y propone pasar de unas emisiones de 170,6 MtCO2eq en el año de base de 2010 a 298.3 MtCO2eq en el año meta de 2030.

 

VENEZUELA

Para el gobierno venezolano el Cambio Climático es una de las manifestaciones más claras de la crisis del capitalismo como sistema depredador que hace imposible una vida sana, plena, solidaria y en paz sobre la tierra.  La lucha contra el Cambio Climático materializa en efecto el enfrentamiento entre dos modelos y visiones de mundo. Los países desarrollados buscan perpetuar los esquemas hegemónicos que los favorecen, fortaleciendo los patrones de consumo, producción, control, dominación y mercados que enriquecen a sus élites dominantes. Los países en desarrollo exigen el derecho a erradicar la pobreza y elegir sus propias formas de desarrollo sin sufrir las consecuencias y cargar el lastre generado por los niveles de consumo insostenibles de los países llamados desarrollados.

Para Venezuela lo que se está negociando en el seno de la CMNUCC va mucho más allá de las acciones para la mitigación o adaptación: se están negociando las futuras relaciones de poder basadas en el uso y distribución de la energía y los elementos naturales que marcarán las estructuras hegemónicas del futuro. Consecuentemente la estrategia para combatir el Cambio Climático debe ser efectiva pero también justa y equitativa. Esto es, debe considerar las responsabilidades históricas y contribuir a disminuir las inequidades que afectan negativamente a numerosos países y grupos sociales, no a profundizarlas.

Con estas bases, Venezuela propone un Plan Nacional de Mitigación que apuntará a la reducción de las emisiones del país en al menos un 20% para 2030 en relación al escenario inercial, entendido este como un escenario hipotético en el cual no se implementa el plan. El grado en que se alcance esta meta dependerá del cumplimiento de los compromisos de los países desarrollados en cuanto a provisión de financiamiento, transferencia de tecnología y formación de capacidades

Es decir que la contribución venezolana se asocia a un escenario de hipotético crecimiento de emisiones en ausencia de medidas y solo se cumplirá si se le otorgan los recursos financieros necesarios para su implementación.

 

Perspectivas

La deforestación ha sido una constante en los últimos dos siglos en todo el mundo y 13 millones de hectáreas de bosques aún se pierden cada año. Se estima que el 12% del total de las emisiones de CO2 a nivel global proviene de los bosques, del orden de 5,8 GtCO2/año, y que buena parte de estas emisiones provienen de países en desarrollo.

El bosque amazónico en particular había reducido su tasa de deforestación en los últimos años, particularmente a impulsos de las políticas de Brasil. Las medidas implementadas entre 2005 y 2012 habían reducido las tasas de deforestación en cerca de un 70%. Pero esta volvió a aumentar en los años 2015 y 2016 según datos del Observatorio do Clima. En este último año la deforestación fue de 7.989 kilómetros cuadrados, un 29% superior a la de 2015, que a su vez había sido un 24% mayor al año anterior. Este ha sido el mayor aumento en la velocidad de la deforestación desde 2008 y es el mayor aumento porcentual desde 2001.

Ante este panorama la conservación del bosque amazónico es uno de los temas principales de las NDCs de los países que comparten este ecosistema. Sin embargo las soluciones no están exentas de cuestionamientos. Bolivia y Brasil proponen una recuperación parcial del bosque pero en el caso brasileño (el más importante en cantidad de hectáreas) se habla de bosques multipropósito, lo que podría incluir plantaciones forestales a ser cosechadas posteriormente. Esto es, que no cumplirían con el propósito de mantener el clima, pero tampoco con la restauración de la selva originaria.

Adicionalmente, es importante recordar que todos los países de la cuenca, tienen proyectos de explotación petrolera, gasífera y minera así como de construcción de represas hidroeléctricas dentro del territorio amazónico. Esto hace suponer que los pobres compromisos asumidos en las NDCs se verán reflejados efectivamente en la conservación y restauración de la Amazonia.

Uno de los instrumentos privilegiados de las NDCs de los países amazónicos, particularmente de Brasil y Perú, es el mecanismo REDD+, a través del cual se propone un sistema de financiamiento por la conservación de los bosques y otras actividades conexas. Este mecanismo presenta varias dificultades que ya han sido analizadas en otros artículos (véase por ejemplo http://energiasur.com/reed-marco-actual-y-perspectivas). Pero ha logrado apoyo de los tomadores de decisión y también de parte  de la sociedad civil; en particular de algunas organizaciones indígenas de estos países. La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) ha lanzado incluso su propuesta de “REDD indígena” y en varios casos ha participado en la elaboración de las NDCs de sus países, como el caso de AIDESEP (Perú). En la región amazónica habitan más de 5.000 comunidades pertenecientes a alrededor de 390 pueblos indígenas y el 25 % de toda la región son territorios indígenas, de ahí la importancia de su presencia en estos temas.

Como puede verse los desafíos son muchos y las expectativas son altas. El éxito de las NDCs en los países de la región amazónica y el impacto en sus bosques depende de varios elementos, algunos propios de los países y otros de carácter internacional, que deben ser analizados en detalle. Para ello se ha preparado el presente reporte que puede encontrarse en siguiente enlace.

 

Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social)